Gargantilla Amaya Azul

68.00 

Gargantilla Amaya Azul. Una gargantilla diferente. Sus seis seaglass azul mate contrastan y lucen el doble con la barra y la pieza de suave forma almendrada, con acabado dorado mate, estampado mares. El cordón es de cuero color natural.

Diseñados y ensamblados personalmente en mi taller.

Las piezas metálicas son de base de latón (cobre y zinc), sin níquel, ni plomo, ni cadmio. Llevan un baño de oro de 24k y lacado posterior. Están troqueladas y galvanizadas por pequeñas empresas familiares españolas que entre ellas son Km0.

El «seaglass» es vidrio reciclado con un sistema que hace que quede con el aspecto mate y desgastado del vidrio cuando queda rodado y erosionado por el mar.

Agotado: ¡PRÓXIMAMENTE DISPONIBLE!

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Descripción

Gargantilla Amaya Azul. Una gargantilla diferente. Sus seis seaglass azul mate contrastan y lucen el doble con la barra y la pieza de suave forma almendrada, con acabado dorado mate, estampado mares. El cordón es de cuero color natural.

Diseñados y ensamblados personalmente en mi taller.

Las piezas metálicas son de base de latón (cobre y zinc), sin níquel, ni plomo, ni cadmio. Llevan un baño de oro de 24k y lacado posterior. Están troqueladas y galvanizadas por pequeñas empresas familiares españolas que entre ellas son Km0.

El «seaglass» es vidrio reciclado con un sistema que hace que quede con el aspecto mate y desgastado del vidrio cuando queda rodado y erosionado por el mar.

 

Consejos de mantenimiento, cuidado y limpieza.

La idea general que debes tener en mente a la hora de que tus piezas de bisutería te duren lo más posible es que habitualmente llevan un baño de Oro de 24K o de 18k  Y, por lo tanto, tienes que tratar de evitar que ese baño se erosione, se levante, o se gaste.

De modo que:

– Evita en lo posible el contacto directo de las piezas con cremas, colonias, lacas y maquillaje. Procurando por ejemplo si te aplicas la crema habitual, esperar a que se absorba antes.

– En la misma línea hay que evitar que entren en contacto con productos abrasivos o de limpieza.

– Si necesitas limpiarla porque tenga algún resto de crema o sudor, simplemente con un poco de agua y jabón neutro, un aclarado suave y secado con un paño no abrasivo ni que raspe, con ligeros toquecitos. Pero ¡Un poco de agua y jabón, un momento! No dejarla a remojo. Ni dejarla húmeda.

– Por favor, jamás utilices un producto para limpiar metales, eso levantaría el baño. Tampoco las gamuzas que lo llevan impregnado. Eso es muy bueno para metales como el latón, la plata, el cobre, el bronce, pero que no lleven el baño de oro. Porque eso “levanta” el baño.

– Hay que evitar en lo posible el contacto con el agua, por eso digo lo anterior, una cosa es lavarla si está sucia y otra bañarte con ella ¡Sobre todo no las lleves a la playa!  De hecho, conviene también evitar humedad cuando la guardes.

– Tampoco es bueno que les dé mucho la luz del sol, o que estén en un sitio con calor excesivo. Y esto va por el metal, que puede cambiar el color, pero también y sobre todo si tiene piedras, porque las pequeñas impurezas y vetas de las piedras con el calor pueden dilatar y si tienen distinto grado de dilatación pueden romperse, o por supuesto alterar el color.

– Lo ideal es que guardes tus joyas de manera que no se rocen entre ellas ni con otros materiales, de modo que, si tienes las bolsitas de gasa o las cajitas en las que llega, o si puedes colocarlos en colgadores, separadas, estarán mejor.

– Ten en cuenta en el caso de los collares, sobre todo los enhebrados, el peso que tengan, porque se irán estirando (igual que pasa con los jerséis de punto) y tendrás que acabar enhebrando antes. Si no pesan mucho, puedes perfectamente colgarlos, claro.